Crecer, desarrollarse, evolucionar, constituirse como sujeto, ser uno de más de la sociedad, ser feliz. Ese es el destino de todo ser humano. A veces lo creemos, otras veces quedamos perplejos al ver el sufrimiento de tantos niños o de adultos que nos cuentan sus historias de niños. Es nuestra tarea seguir pensando, seguir buscando la forma de reducir el sufrimiento, de alentar el bienestar y el armónico desarrollo infantil.